miércoles, 10 de junio de 2026

El estado de la democracia en el mundo

El estado de la democracia en el mundo. Steven Levitsky. El Colegio de México. 22 de enero de 2025.


El ponente.

Steven Levitsky, director del Centro David Rockefeller de Estudios Latinoamericanos, es profesor de Gobierno de la Universidad de Harvard y autor del best seller How Democracies Die.

Tesis

La democracia mundial está en retroceso. Señales: Venezuela, Hungría, Turquía, India, Túnez, El Salvador, México, Corea del Sur, EEUU. Tercera ola de autoritarismo tras la tercera ola de democracia.

El autoritarismo

En el frente externo, las condiciones internacionales son menos favorables hoy que hace 30 años. Los años 90 fueron un periodo de condiciones extraordinariamente favorables para la democracia. Entre la caída del muro de Berlín y la guerra en Irak, la democracia liberal era the only game in town. No existían poderes contra hegemónicos capaces de proteger o apoyar a gobiernos autoritarios. Rusia en los 90 estaba en un estado de colapso. China empezaba su ascenso. Época de la condicionalidad occidental. El número de democracias en el mundo se duplicó entre el año 85 y 2005, subió de 43 a 94 democracias.

Este ambiente favorable no duró.El ascenso de China puso fin a la hegemonía occidental. La influencia de las democracias occidentales cayó. Hoy, los autócratas pueden recurrir a China, a Rusia, en búsqueda de apoyo militar o económico. Es simplemente mucho más fácil ser un autócrata hoy en día que en los años 90. La democracia dejó de ser the only game in town.

Las democracias ricas enfrentan crisis internas: polarización y una extrema derecha antiliberal. Los gobiernos occidentales, las democracias ricas, han perdido la voluntad y la capacidad de promover la democracia en el mundo. La Unión Europea, que jugó un papel tan importante en Europa del Sur y del Este en los 90, hizo poco para combatir el autoritarismo en Hungría en 2010. Estados Unidos, que jugó un papel importante en la democratización de Centroamérica en los 90s, hizo poco para combatir el backsliding en El Salvador, Nicaragua, Guatemala y Honduras en los 2010.

Pero también, en el frente interno, las nuevas democracias enfrentan problemas. En países con estados débiles, con economías volátiles, con pobreza arraigada, con corrupción y violencia endémica, los gobiernos casi inevitablemente gobiernan mal. No pueden brindar servicios públicos adecuados, no pueden reducir seriamente la corrupción o la desigualdad. No pueden ni siquiera proteger a sus ciudadanos. Fallan en esas cosas básicas, no por falta de voluntad, sino por la debilidad y la incapacidad de sus estados. Y cuando todos los gobiernos gobiernan mal, la gente pierde confianza en el sistema y termina votando por figuras antisistema como Fujimori, Chávez, Correa, Bukele, AMLO.

Refutación.

Las democracias de la tercera ola han sido bastante resilientes. Lo que llama la atención en estos casos no es el declive democrático, sino la levedad de ese declive. Según Freedom House, el número de países libres o democráticos disminuyó de 90 en el año 2013 a 84 hoy. En otras palabras, hoy hay tantas democracias en el mundo como a principios del siglo XXI y más democracias que a mediados de los años 90.

Causas de la resiliencia

¿Por qué persisten la gran mayoría de las democracias de la tercera ola aun cuando las condiciones que dieron luz a esas democracias dejaron de existir? Creo que hay dos razones principales. Primero, la modernización. La relación entre desarrollo económico y democracia sigue siendo súper robusta. El Banco Mundial clasifica 53 países en el mundo hoy en día como de alto ingreso. De esos 53 países de alto ingreso, 51 son democráticos hoy. Las únicas excepciones Singapur y Hungría. 

Esto se debe a la concentración de la riqueza. La concentración de recursos en manos del Estado es una receta para el autoritarismo. Cuando el Estado controla las fuentes principales de la riqueza y los ingresos, la mayoría de los ciudadanos van a depender del gobierno para su empleo, sus ingresos, su vivienda, su educación, etc. Los opositores pueden perder su trabajo, sus becas, su acceso a la vivienda, sus créditos, licencias o contratos importantes. El desarrollo capitalista genera una dispersión, una generación y una expresión de recursos, lo que Lucan y yo llamamos countervailing power, poder de contrapeso. Simplemente el conjunto de dinero, de organizaciones, de capital humano, de capacidad de acción colectiva en la sociedad, que cualquier grupo de oposición puede poner en movimiento. Es más difícil de cooptar, silenciar o detener.

El número de países de autoingreso, según el Banco mundial, ha aumentado de 25 en los años 80 a 53 Hoy, el mundo desarrollado se ha extendido a Europa del Sur, Europa del Este, los países bálticos y partes de Asia y América del Sur y la democracia está echando raíces en cada una de estas regiones. Esa es una razón por la cual la democracia ha sido más resiliente en el siglo XXI de lo que anticipábamos, los países ricos son abrumadoramente democráticos y el número de países ricos se ha más que duplicado.

El poder de contrapeso generado por el desarrollo económico puede ser una especie de baluarte contra el autoritarismo, pero no inocula contra la polarización, el descontento público o la elección de outsiders populistas. Una predicción nuestra es que las crisis en las democracias ricas no van a conducir a un autoritarismo estable.

Segundo, la debilidad autoritaria. la gran mayoría de las nuevas autocracias que surgen en el siglo XXI son muy frágiles. Y son frágiles porque se construyen sobre Estados débiles. Si bien las democracias con Estados débiles suelen ser estar plagadas por el pobre rendimiento económico, por la pésima calidad de los servicios públicos, por la corrupción, la inseguridad generalizada, pues bueno, las nuevas autocracias enfrentan los mismos problemas, no suelen brindar buenos resultados económicos, no mejoran la calidad de los servicios públicos y no logran bajar los niveles de crimen y corrupción, y cuando los gobiernos autoritarios no dan resultados, ellos también enfrentan serios problemas de descontento público. Así que cuando les hablan de resurgimiento autoritario, tengan en cuenta que las nuevas autocracias son tan débiles y tan inestables como las nuevas democracias.

Populismo

Estamos viviendo un momento populista no solo en América Latina, sino en todo el mundo. Los niveles de descontento público están en las nubes y los niveles de confianza pública en las instituciones y las élites democráticas están en el piso en casi todo el mundo. Los outsiders populistas están ganando elecciones en todos lados. Polarizan, provocan crisis y muchas veces atacan directamente a las instituciones democráticas.

Es más facil ser populista hoy que hace 50 años, porque el establishment político en casi todas las democracias del mundo está debilitándose. Hoy es mucho, mucho más fácil esquivar al establishment que hace 50 o 100 años. Antes se requerían movilizaciones, hoy sólo bastan likes.