viernes, 2 de enero de 2026

Entrevista a Carlos Fuentes

Ricardo Rocha. 1984.


Productividad 


Sigo una fórmula que me dio Alfonso Reyes. Él me decía: 'Mira, hay que seguir la fórmula de Goethe. Se levantaba a las 5 de la mañana, escribía de 6 a 8 y decía: "le he quitado la crema al día, ahora puedo dedicarme a las intrigas en la corte de weimar, a estudios de minerología, de óptica, a enamorar a las chicas de la corte", cosa que le gustaba mucho'. Yo estoy en ese caso goethiano, de emplear bien mis mañanas.

 

Comportamiento


Luis Buñuel me decía una cosa muy buena: 'No ser un don Juan Viejo, porque es lo más ridículo que hay'. El donjuanismo hay que dejarlo a los 40 años y olvidarse de eso. Él se reía mucho de Picasso y de sus aventuras tardías.

 

Identidad y cultura latinoamericanas


La cultura se está haciendo siempre, la cultura es tradición y creación; no hay creación sin tradición; la cultura no nace de la nada, necesita una tradición, pero la tradición, para mantenerse viva, necesita de la creación constante. Las dos cosas están jugando y alimentándose mutuamente, tradición y creación, creación y tradición.

 

Hay que dejar atrás las copias serviles, encontrar la identidad propia del América Latina a partir de lo que hemos sido, de nuestras contradicciones. Somos lo que somos a partir del 12 de octubre de 1492, somos utopías frustradas, naciones de legalidad aparente y de realidad en pugna, somos repúblicas, republiquetas, monarquías disfrazadas, imitadores del positivismo, del liberalismo, del marxismo leninismo. Ha llegado el momento de dispensar las soluciones que no son nuestras, eliminar las etiquetas que no nos corresponden y encontrar nuestra personalidad propia, crear un modelo propio de desarrollo y tratar de armonizar los factores en pugna de nuestra historia.


Si no encontramos soluciones políticas, soluciones diplomáticas, vamos a acabar en la sacralización de la violencia, movimientos mesiánicos, populistas, milenaristas, que van a ejercer algo para lo cual América Latina no necesita que le den clases: lo sagrado, por un lado; la violencia por el otro; el espíritu congénito de lo religioso del América Latina y su capacidad de violencia, unidos y en manos de demagogos pueden llevar a la sacralización de la violencia que puede ser incontrolable y desastrosa, por eso es tan importante que encontremos soluciones racionales a nuestros problemas.

 

Internacionalismo


Tenemos que llegar a un verdadero internacionalismo, a un mundo multipolar y el gran esfuerzo que hace nuestro país a partir de su identidad nacional, es llevar a una fórmula de coexistencia internacional multipolar, en el que están varios centros de poder en el mundo, uno de ellos sería naturalmente la América Latina, otro sería Europa, una Europa unida, África negra, el islam, India, China y Japón, los Estados Unidos y la unión soviética. Sólo entonces podríamos hablar de un internacionalismo equilibrado. Todavía no es el caso porque antes hay que pasar por esta amarga experiencia del mundo dividido.


Esta multipolaridad no se dará de manera natural, tiene que ser una creación de la diplomacia y de la política, en consecuencia, de la voluntad humana.

 

La lengua


Uno de los grandes errores de la educación mexicana es no dar importancia a la enseñanza de la lengua propia y de las letras, que deben ser la base de la educación. La educación francesa se basa en el conocimiento de la lengua y el conocimiento de los clásicos franceses. Todos los niños franceses han leído a Moliere, conocen bien a La Fontaine, han leído a Racine, tienen una idea muy clara de su lengua. Si no se conoce la lengua, no puede uno pensar correctamente, ni comunicarse correctamente, ni hacer las cosas correctamente.

 

Un maestro mío, de la facultad de derecho, Manuel Martínez Pedroso, un gran profesor español, nos decía siempre: los alemanes fabrican buenos jabones porque Emmanuel Kant escribió 'La crítica de la razón pura', porque saben pensar, saben comunicarse, saben escribir, saben leer, en consecuencia saben organizar bien una empresa y hacer bien las cosas, con disciplina y con organización.


El conocimiento de la lengua es fundamental, es la primera liga social que tenemos. El lenguaje nos pertenece a todos, es como el aire, es la base de nuestra vida y de nuestra posibilidad de comunicarnos con otras gentes, es un instrumento de comunicación cotidiana que tiene que ser consciente, que tiene que ser bien sabido, que debe tener una potencia para comunicar, para organizar, para que seamos algo más de lo que somos ahora.

 

México


México es un país que ha hecho grandes avances en afirmar su nacionalidad. Yo siempre he dicho que con la revolución, México no logró ser una democracia, pero sí una nación. Y una vez que tenemos la nación, la identidad, podemos reclamar la justicia, prueba que debemos pasar para llegar a la democracia, porque no hemos alcanzado todavía el desiderátum de una democracia política plena, yo creo que mayoritariamente los mexicanos desean una democracia, pero ésta no sería posible si no hubiéramos pasado antes por la experiencia de la nacionalidad y del nacionalismo.

 

Este es un país cuyo progreso sigue manteniéndose sobre millones de desamparados, sin voz ni voto, que han mantenido el progreso de México a lo largo de los siglos. El país no será un gran país, no será una gran nación, hasta que no se resuelva el problema de esos desheredados que son, fundamentalmente, las gentes que viven en nuestro campo.


Hay que pensar en un país democrático, descentralizado, justo y que atiende los problemas de los más pobres, de los que nos sostienen a todos y nos permiten vivir mejor.

 

El quinto centenario


Yo releería, para celebrar este quinto centenario, una obra clásica, la crónica de Bernal Díaz del Castillo, porque ahí hay un sentimiento de derrota compartida en el proceso del descubrimiento, la conquista y la colonización del Nuevo Mundo. Bernal admira lo que está obligado a matar, y ésta es una mirada trágica sobre un continente devastado por la utopía. Quizá, a partir del sentimiento de la derrota compartida, podamos llegar a la victoria compartida qué pudimos crear.


La utopía no funcionó por el simple hecho de que la utopía no puede funcionar, utopía es el lugar que no existe, u-topos, no existe tal lugar.


Rimbaud dice, América no es el lugar de la edad de oro y del buen salvaje, posiblemente vive en una edad de hierro peor que la nuestra, pero lo importante de América es que está allí, lo extraordinario del nuevo mundo, es lo ordinario; existe, está ahí, el mundo está completo y podemos pensar nuevamente al mundo a partir de América.


Nuestro continente es policultural, un continente que puede imaginar de vuelta al mundo como el mundo nos imaginó a nosotros en el siglo 15. Ahora nos corresponde imaginar al mundo a partir de la pluralidad de culturas que somos y decir: 'el mundo puede estar completo con nosotros, pero sin nosotros, no va a estar completo nunca'.


Literatura hispanoamericana


El Quijote es la respuesta de España a la negativa Habsburgo de que hubiera modernidad. A través de la contrarreforma, se cerraron al mundo, a la especulación científica, al libre albedrío, a la crítica de las instituciones, a todo lo que formó el mundo y el capitalismo modernos. España dio como respuesta a la contrarreforma este libro maravilloso que se llama 'Don Quijote de la Mancha' que es el gran libro de la modernidad, porque Don Quijote finalmente es un hombre que sale de su aldea, deja su biblioteca, abandona a su Dios, y sale a ver el mundo y cree que el mundo es igual a sus libros y el mundo dice 'no soy igual a tus libros, soy diferente'. El Genio del Quijote es decir, 'voy a tratar de mantener las armas de la analogía, de la similitud, en el mundo de la diversidad o me voy a volver loco; tengo que entender lo diverso', lo cual es precisamente el fundamento de la democracia y de la cultura.


Gabo García Márquez dice una cosa, la novela de América Latina no es una novela de singularidad, es una gran novela colectiva, con un capítulo escrito en Colombia, otro en México, otro en Perú, otro en Cuba, otro en Argentina; y de alguna manera, yo siento que esto es cierto; que se está tratando de escribir una gran novela polifónica de la América Latina con diversos capítulos que se llaman Cien años de soledad, La ciudad y los perros, El reino de este mundo.